LA ENFERMEDAD RENAL

 

¿Qué función tienen los riñones?

Los riñones son órganos vitales que realizan funciones de limpieza, equilibrio químico de la sangre y producción de hormonas. Son un par de órganos del tamaño de un puño y con forma de alubia que se encuentran en la parte posterior de nuestro cuerpo justo por encima de la cintura.

Tienen la función tanto de eliminación como de regulación de los líquidos internos, eliminan a través de la orina los productos del metabolismo de los alimentos dañinos y devuelven a la sangre las sustancias vitales necesarias para nuestro organismo. Además de retirar los desechos, los riñones liberan hormonas vitales para el equilibrio corporal.

a) Filtrar y limpiar la sangre

La sangre entra a los riñones a través de las arterias renales. Dentro de los riñones la sangre se limpia al ser filtrada por las nefronas. La sangre limpia vuelve por medio de las venas renales al torrente

 

b) Eliminar el exceso de líquido y las toxinas (producen la orina).

La función primordial de los riñones es eliminar el exceso de agua los productos no deseados disueltos en la orina. Los riñones se encargan de mantener la cantidad y la proporción de sustancias disueltas en el agua de nuestro cuerpo. Adaptan la producción de orina en función de la cantidad de comida y bebida que se haya tomado y de la cantidad de salidas que haya habido por otros medios como son las heces y el sudor. La producción de orina se realiza en los riñones y tras pasar por los uréteres se almacena en la vejiga. Cuando está llena, la orina sale al exterior por un orificio llamado uretra. En condiciones normales la cantidad de orina que se produce diariamente oscila alrededor de un litro y medio, debiéndonos alertar si la cantidad es mucho menor o mayor o si la orina presenta un aspecto turbio, rojizo o demasiado claro.

Los riñones reciben gran cantidad de sangre, que contiene agua con muchas sustancias disueltas o en suspensión, a través de sus arterias. La sangre circula constantemente por los dos millones de pequeños filtros (llamados glomérulos) que contienen los riñones. En los glomérulos es donde se filtra ese líquido que dará origen a la orina final que eliminamos. Según las necesidades de los riñones concentran más o menos la orina.

 

Los productos que tiene que eliminar son, sobre todo, los restos no útiles de las proteínas que contienen los alimentos y que se han utilizado para la renovación continua de la estructura corporal: músculos, sangre, huesos, etc. Los desechos más abundantes, incluidos en la orina, y que se solicitan más ea menudo en los análisis son: urea, creatinina, ácido úrico, calcio, fósforo y otros.

 

También otras sustancias se eliminan disueltas en el agua de la orina. Por ejemplo, muchos medicamentos son eliminados por los riñones. Esto es importante ya que estos medicamentos no podrán ser eliminados del organismo adecuadamente cuando se reduce mucho la función del riñón en enfermedades severas. Por ello, deberá comentar con su nefrólogo todas las medicaciones que tome o vaya a tomar.

 

c) Mantener el equilibrio de las diferentes sustancias que hay en la sangre.

Sustancias como pueden ser, el sodio y el potasio que nuestro cuerpo necesita. Ahorran o eliminan bicarbonato para mantener el ph de la sangre (grado de acidosis) y regulan el calcio y el fósforo esencial para nuestros huesos.

 

d) Contribuyen de manera decisiva a controlar la presión arterial.

El riñon regula la tensión arterial mediante la eliminación de sodio (sal) y agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA IMPORTANCIA DE LA TENSIÓN ARTERIAL

Entre los problemas vasculares más frecuentes que originan la IRC hay que destacar la hipertensión arterial.

 

La tensión arterial es la presión que padecen los vasos sanguíneos cuando la sangre sale del corazón (tensión arterial sistólica: vulgarmente llamada “la alta”) o cuando el corazón se llena (tensión arterial diastólica: vulgarmente “la baja”).

 

Esta presión no es constante, varía a lo largo del día dependiendo de muchos factores: según hagamos reposo o estemos en movimiento, la temperatura (a más frío, mayor presión), si estamos nerviosos…etc. Pero, generalmente, su medición debe encontrarse dentro de unos límites, ya que fuera de ellos, de una forma continuada se puede producir daño renal.

Por ello, deberemos estar alerta y llevar un control exhaustivo de sus valores, algo que podremos hacer desde nuestra propia casa o en la farmacia de nuestra confianza. Para una toma adecuada de la tensión arterial tendremos en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Tomarla tras cinco minutos de reposo por lo menos.

  • No haber ingerido café ni ninguna otra sustancia excitante.

  • Tomarla con un manguito adecuado al tamaño del brazo.

  • No redondear cifras.

  • Si se observan valores que están fuera de los límites aceptables:

  • Hacer varias tomas separadas al menos 15 minutos.

  • Hacer distintas mediciones en diferentes posturas.

  • Realizar diferentes tomas separadas, al menos, una semana.

  • En caso de persistir es importantísimo acudir al médico.

 

 

Los valores medios aceptables de la TA (teniendo en cuenta que los valores varían, según la edad en el adulto) son:

 

 

La hipertensión es una elevación de los valores medios provocada por distintas causas, y que tiene unos efectos nefastos sobre nuestra salud. Puede ser Esencial (90%) o de causa desconocida y Secundaria (10%) provocada por un fallo renal. El riñón, en estos casos, se manifiesta como agresor y como víctima. Por un lado el daño renal puede provocar hipertensión, y, por otro, la hipertensión provoca daño renal.

 

Teniendo en cuenta la importancia que tiene su control procuraremos, pues, evitar los factores de riesgo que la producen (consumo de sal, de tabaco, de alcohol, de café, exceso de grasas, obesidad, estrés, vida sedentaria…) ya que una prevención cardiovascular es un seguro de vida.

 

No obstante, no hay que olvidar que intervienen otros factores en el desarrollo de la hipertensión (factores ambientales, influencia genética, edad, sexo…). Es sabido que no se produce en aquellas sociedades que mantienen una dieta vegetariana ni en las sociedades subdesarrolladas.

 

En nuestro entorno, esta enfermedad se produce en más del 26% de mujeres y en más del 21% de hombres, siendo una de las principales causas de la Insuficiencia Renal Terminal

​e) Los riñones evitan la anemia

Producen sustancias muy importantes para el organismo. Entre ellas, una, la eritropoyetina, necesaria para la producción de glóbulos rojos, que son los encargados de llevar el oxígeno de los pulmones por todo el organismo).

De esta forma, evitan la anemia, que es la disminución de los glóbulos rojos en la sangre. Cuando hay anemia aprece palidez en la piel, cansancio, dificultad para concentrarse, menor resistencia al frío, pérdida de apetito, caída del pelo, palpitaciones, menor capacidad sexual.

f) Regulan la actividad sexual

Son también responsables de una actividad sexual normal, ya que regulan el equilibrio hormonal. La IRC afecta a las relaciones con nuestra pareja, puede producir disfunciones sexuales. Además, existen diversos miedos que pueden afectar al paciente, a los que se puede aplicar distintas soluciones.

 

Puede existir miedo a las complicaciones que pueda generar la actividad sexual, para intentar solucionar esto, es fundamental hablar con los médicos; miedo a la merma del atractivo físico (fístula, catéter, cicatrices etc.), una solución podría estar en reforzar los aspectos positivos que tengamos y miedo a que nuestra pareja no se adapte para lo que es fundamental hablar, preguntar, explicar nuestros sentimientos.

 

En definitiva, lo más importante es hablar, comunicarse, no esconder el problema, porque la psicología y la sexología tienen instrumentos para nuestros problemas cotidianos y nos pueden tener una mano.

¿Qué es la Enfermedad Renal Crónica (ERC)?

 

 

 

Las enfermedades del riñón, en general, se conocen como nefropatías. Tienen una evolución variable:

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  • Unas veces se afecta bruscamente la función de los riñones, otras muy poco a poco.

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  • En ocasiones no tienen curación y el daño sigue su curso y en otras se consigue para la enfermedad y se recupera parte o prácticamente toda la función de estos órganos.

 

 

En cualquiera de los casos en los que la enfermedad renal sea imparable o la lesión sea muy importante, la parte que quede en funcionamiento irá disminuyendo y su trabajo de limpieza será insuficiente.

 

La enfermedad renal crónica (ERC) es un estado caracterizado por una disminución significativa y progresiva de la función de los riñones. La ERC se define como una disminución de la función renal, expresada por un filtrado glomerular (FG) o por un aclaramiento de creatinina estimados < 60 ml/min/1,73 m2, o como la presencia de daño renal de forma persistente durante al menos 3 meses. El daño renal se diagnostica habitualmente mediante marcadores en vez de por una biopsia renal, por lo que el diagnóstico de ERC ya se establezca por un FG disminuido o por marcadores de daño renal, puede realizarse sin conocimiento de la causa. El principal marcador de daño renal es una excreción urinaria de albúmina o proteínas elevada. Dentro de la ERC se encuentran diversos estadios que estratifican el nivel de progresión de la enfermedad.

 

En la Tabla 1.1 se expone la clasificación de los estadios de la ERC según las guías K/DOQI para la práctica clínica de la National Kidney Foundation (2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los estadios 3-5 constituyen lo que se conoce habitualmente comoInsuficiencia Renal Crónica (IRC). La Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA) incluye los estadios 4 y 5. Se define por tanto como la enfermedad renal crónica que cursa con descenso grave del filtrado glomerular (FG < 30 ml/min) Los objetivos terapéuticos están dirigidos a disminuir y tratar las complicaciones asociadas a la insuficiencia renal, y preparar de forma adecuada y con suficiente antelación el tratamiento sustitutivo de la función renal (diálisis o trasplante).

 

Debido a esta falta de función de los riñones se irán acumulando en el cuerpo sustancias no eliminadas en la orina. Esta situación puede descubrirse porque se sufran algunos síntomas o porque se observen datos anormales en los análisis y exploraciones ya que, a veces, es difícil darse cuenta de que se tienen los riñones enfermos.

 

Esta enfermedad puede no producir dolor ni malestar, y en muchos casos no se tendrá sensación de enfermedad, incluso aunque se haya perdido gran parte de la función renal. Sin embargo, la labor de seguimiento en las consultas de nefrología puede retrasar mucho la progresión de la enfermedad, llegando a frenarla en algunos procesos si se actúa al principio.

 

Es muy importante que la persona que padece estos problemas los conozca y colabore con los profesionales encargados de su cuidado. En este periodo de seguimiento, en la consulta de nefrología se controlan todos los factores de riesgo que puedan modificarse, las enfermedades que puedan aparecer, los medicamentos que perjudican la función renal, los alimentos recomendados y los que no, etc.

 

La insuficiencia renal se produce cuando los riñones dejan de realizar sus funciones y son incapaces de fabricar orina, o si la fabrican es como “agua” sin eliminar las sustancias tóxicas de nuestro organismo.

 

El resultado es la acumulación de líquidos y desechos en el cuerpo que nos provocan malestar, y que resulta muy peligroso para la vida si no se resuelve con algún tratamiento alternativo. Sin embargo, no hay que olvidar que, a veces, no van acompañadas de sintomatología hasta estadios muy avanzados de la enfermedad, (por eso se dice que son silenciosas) pero esto no significa que la enfermedad no esté presente y no progrese.

 

Podemos diferenciar entre la Insuficiencia Renal Aguda y la Crónica. En la Aguda, los riñones dejan de trabajar repentinamente debido a diversas causas (accidentes, intoxicación…) y generalmente puede curarse. En la Crónica, los riñones van dejando de funcionar paulatinamente como consecuencia de una enfermedad y no se puede curar, evolucionando a una Insuficiencia Renal Permanente, llamada con frecuencia también Terminal (IRT). Pero la palabra terminal solo hace referencia a que el riñón funciona tan poco que necesita diálisis, y no debemos entender por terminal que el paciente lo sea.

 
 

¿Cómo se mide el funcionamiento de los riñones?

 

 

Las enfermedades del riñón, en general, se conocen como nefropatías. Tienen una evolución variable:

La labor de limpieza de los riñones se determina midiendo como están en sangre los valores de las sustancias que deben eliminarse por la orina. Fundamentalmente lo altos que están los niveles en sangre de urea y creatinina respecto a las cifras normales, nos da una idea de la importancia del fallo renal.

a)     ¿Qué es el filtrado o aclaramiento renal?

Aunque los valores en sangre dan una idea de la situación, lo más exacto para medir el grado de función renal es comparar lo que se elimina realmente frente a lo que se tendría que eliminar. Para ello se recoge la orina de 24 horas y se mide la creatinina eliminada en esa cantidad de líquido. La creatinina se mide también en la sangre y con las dos medidas se calcula el nivel de filtrado o aclaramiento renal.

 

b)    ¿Qué otros valores se miden habitualmente?

Los niveles de potasio, bicarbonato, calcio, fósforo y glóbulos rojos son determinaciones habituales en los controles periódicos en la consulta de nefrología. Los valores que se encuentre en sangre indican cómo evoluciona la función del riñón, cómo actúan las medicinas y las dietas que se hayan indicado.

Tratamientos

 

 

A medida que evoluciona la Enfermedad Renal Crónica va disminuyendo la función de los riñones. La prueba que se utiliza con más frecuencia para medir la función renal se llama aclaramiento de creatinina o filtrado glomerular. Cuando esa función de los riñones está por debajo del 25-30% se llega a la situación conocida como etapa ERCA (nombre que proviene de Enfermedad Renal Crónica Avanzada) o etapa prediálisis. Generalmente, en esta etapa se intensifican los controles analíticos y las visitas de seguimiento.

La progresión de la enfermedad renal crónica se ve influida por un gran número de factores; aspectos tales como  la alimentación, el estilo de vida y la medicación, entre otros, pueden hacer que la evolución sea más lenta.

La aparición de signos y síntomas en la enfermedad renal suele ser muy tardía, es decir, no es hasta estadios muy avanzados cuando la persona suele notar alguna manifestación, además estos síntomas suelen ser muy poco específicos (dolor de cabeza, cansancio, mal estar general, picores, nauseas, …), y esto dificulta el poder diagnosticar esta enfermedad lo antes posible.  En muchas ocasiones la enfermedad se diagnostica casualmente en una analítica rutinaria que se le hace a esa persona (como en las revisiones de empresa),  sorprendiendo los resultados de la analítica a esa persona, quién, habitualmente, no tenía ningún signo o síntoma de enfermedad.

1. Diálisis

Los objetivos fundamentales de la diálisis son:

  • Depurar las sustancias que están acumuladas en la sangre.

  • Adquirir algunas sustancias que pueden estar bajas en la sangre (por ejemplo, en algunas ocasiones podemos aportar calcio de esta forma.) Eliminar el líquido acumulado en exceso.

La diálisis, es el término médico utilizado para definir el proceso artificial de filtración de los productos de desecho y la eliminación del exceso de líquidos acumulados en el organismo.  En este proceso se pretende eliminar tanto las toxinas de la sangre (urea, creatinina, ácido úrico, fósforo, potasio, sodio, etc.) como el exceso de líquido que no se puede desechar por la orina, debido a que los riñones no funcionan correctamente.

La diálisis es una técnica basada en unos principios físico-químicos.  Imaginemos por un lado la sangre con todo el acumulo de toxinas y por otro lado un  liquido limpio, que vamos a llamar líquido de diálisis, pues si colocamos entre ellos una membrana semipermeable (es decir que tiene pequeños poros) se a producir el paso de toxinas de donde hay más cantidad a donde hay menos (en este caso pasarían de la sangre al líquido de diálisis), produciéndose por tanto la depuración de esas toxinas. Este paso de sustancias dependerá de varios factores, tales como de la cantidad de esas sustancias en ambos líquidos,  de las características de la membrana semipermeable (como su superficie, permeabilidad), del tiempo de contacto.

 

Hay dos tipos de diálisis:

1.1 La Diálisis Peritoneal

Es una técnica domiciliaria que se realiza en el abdomen utilizando como filtro al peritoneo. Consiste en introducir un líquido de diálisis en la pared del abdomen que atrae agua y toxinas desde la sangre para después expulsarlo. Los intercambios de líquido se hacen tres veces al día o por la noche durante 8 horas consecutivas mientras se duerme, según la técnica.

 

Hay dos tipos de diálisis peritoneal:

  • Diálisis peritoneal manual (CAPD): Durante el día se realizan 3-4 intercambios de líquido, dejando el último toda la noche en el abdomen. Generalmente cada recambio se realiza en 20-30 minutos.

  • Diálisis peritoneal automática o con cicladora (DPA): Una maquina llamada ciclamora realiza durante la noche, durante el sueño, los recambios del líquido peritoneal, Por lo general, el ultimo recambio quedara en el abdomen, hasta volver a conectarse de nuevo a la noche siguiente.

 

Para realizar cualquiera de estas técnicas el paciente recibe un entrenamiento personalizado y adaptado a sus necesidades

 

1.2 La Hemodiálisis

Habitualmente es una técnica hospitalaria, donde el paciente se desplaza 3 días a la semana durante 4 horas a su centro de diálisis. Consiste en pasar la sangre a través de un filtro externo artificial que realiza la función de limpieza y ajuste del volumen de agua y minerales necesarios.

Para poder realizar el tratamiento es necesario disponer de un acceso al torrente sanguíneo de buen calibre (Acceso vascular). Este acceso se consigue mediante la unión, en el brazo, de una arteria y una vena (fistula arteriovenosa) o mediante la colocación de un pequeño tubo en la vena del cuello o de la pierna (catéter)

La técnica también se puede hacer en el domicilio (hemodiálisis domiciliaria), para ello es necesario la instalación de una máquina de hemodiálisis en el domicilio. El tratamiento suele ser de 5 sesiones semanales de 3 horas de duración.

2.Trasplante Renal

Sin duda es la mejor opción de tratamiento de la insuficiencia renal, tanto por una mayor supervivencia, como por una mejor calidad de vida. El trasplante de riñón es un procedimiento quirúrgico que consiste en colocar un riñón sano en una persona cuyos riñones ya no funcionan. El riñón trasplantado se coloca en la parte lateral del abdomen dejando los riñones propios del receptor en su sitio.

Los riñones que se trasplantan pueden proceder de un donante fallecido o de un donante vivo. Mientras la persona que lo necesita espera el órgano, generalmente de donante fallecido, más adecuado para él es incluido en una lista de espera y recibe tratamiento de diálisis. Existe la posibilidad de recibir un órgano de un familiar o persona allegada, donación de vivo, en este caso la persona afectada no tendría que necesitar tratamiento de diálisis.

El trasplante de riñón puede tratar la enfermedad renal crónica, pero no es una cura, la persona trasplantada tendrá que continuar tomando medicación inmunosupresora durante toda su vida para que el organismo no rechace al órgano trasplantado al reconocerlo como extraño.

3.Tratamiento conservador

La decisión final de optar o no al tratamiento de diálisis corresponde a la persona afectada o a sus tutores legales, tras disponer de la información completa y adaptada a sus circunstancias.

El objetivo del tratamiento de diálisis es mantener a la persona una vida con calidad, sin sufrimiento, tolerando las propias incomodidades de este. Es por ello, que, dependiendo de las circunstancias de la enfermedad renal y otras enfermedades muy limitantes del corazón, hígado, canceres mal controlados, deterioro general por edad muy avanzada, etc., el tratamiento de diálisis no consigue ninguno de sus objetivos y por el contrario añade sufrimiento y complicaciones. En estos casos, el tratamiento de diálisis no se contempla como una opción deseable y se habla de tratamiento conservador.

En la opción de tratamiento conservador, la persona afectada continuara realizándose los controles habituales en la consulta, ajustándose el tratamiento según la evolución, para que en todo momento mantenga la situación clínica más confortable. Por otro lado, y en fases avanzadas, se dispondrá además de la colaboración de las Unidades de Cuidados Paliativos, de cara a un apoyo al enfermo y su familia en los momentos finales.

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La alimentación en la ERC

 

 

La alimentación en la enfermedad renal debe ir dirigida a conseguir varios objetivos:

  • Intentar que esta enfermedad avance lo más lenta posible.

 

  • Que las comidas que tomamos no aumenten mucho los niveles de algunos tóxicos en la sangre.

  • Que mantengamos un estado nutricional adecuado…

  • Y, en general, mantenernos en las mejores condiciones posibles.

 

No lo olvides: tu estado nutricional va a depender, fundamentalmente, de la alimentación que realices. La persona con enfermedad renal, a lo largo del tiempo, puede pasar por varias etapas o tratamientos: prediálisis, diálisis y/o trasplante renal.Las recomendaciones nutricionales van a variar en algunos aspectos de una a otra etapa de la enfermedad, así mismo, dentro de una misma etapa pueden haber diferencias según el sexo, peso, talla, nivel de actividad, etc.

Parámetros nutricionales

Las Proteínas 

Las proteínas son un nutriente necesario para la reparación y la formación de células y tejidos, así como para el adecuado funcionamiento del sistema de defensas. Las proteínas están formadas por la unión de pequeñas moléculas llamadas aminoácidos, algunos de estos aminoácidos se producen dentro de nuestro cuerpo, sin embargo otros debemos tomarlos del exterior, con los alimentos. Si no tomáramos estos aminoácidos nos faltarían, y podríamos llegar a desnutrirnos (estos aminoácidos que no se producen en nuestro cuerpo se llaman Aminoácidos esenciales). Las proteínas que contienen gran cantidad de aminoácidos esenciales se llaman proteínas de alto valor biológico y las encontramos principalmente en el pescado, la carne, la leche y el huevo.

La cantidad de proteínas aconsejadas es diferente según la etapa de la enfermedad en la que te encuentres.

 

 

El Sodio

El sodio (sal) es un mineral encontrado en casi todas las comidas. El exceso de sodio le puede causar sed, cual puede conducir a la hinchazón y elevar la presión arterial. Esto puede causar más daño a tus riñones y hacer que tu corazón trabaja más duro.

Una de las mejores maneras de mantenerse saludable es limitar el consumen de sodio. Para limitar el sodio en tu plan de alimentación:

  • No agregues sal a tu comida cuando cocinas o comes. Trata de cocinar con hierbas frescas, jugo de limón o con especies sin sal.

 

  • Escoge verduras frescas o congeladas envés de verduras en lata. Si usas verduras en lata, escurre y enjuágalas para remover la sal antes de cocinarlas o comerlas.

 

  • Evita las carnes procesadas como el jamón, tocino, salchichas o chorizos y carnes de almuerzo.

 

  • Come frutas y verduras frescas en lugar de galletas u otros aperitivos salados.

 

  • Evita las sopas enlatadas y comidas congeladas que son altas en sodio.

 

  • Evita los alimentos en escabeche, como aceitunas y pepinillos.

 

  • Limita condimentos altos en sodio como la salsa soya, de barbacoa o salsa de tomate

El Potasio

Es uno de los componentes alimentarios responsable del buen funcionamiento de los músculos y el sistema nervioso. El potasio, al igual que otras muchas sustancias, se elimina principalmente por riñón. En la enfermedad renal crónica, debido a ese mal funcionamiento de los riñones, se produce un aumento de potasio en nuestro organismo.

La cantidad de potasio en nuestro organismo va a depender de dos factores principalmente:

  • De la función de los riñones.

  • Si estás en diálisis, de la frecuencia con la que recibes la diálisis.

Para las personas que no están en diálisis, las que están en la llamada etapa prediálisis o para las trasplantadas de riñón, la cantidad de potasio que se puede tomar va a depender de la función de sus riñones exclusivamente.

Cuando la función renal está por debajo del 30%, suele ser necesario comenzar a controlar el potasio que se toma, y conforme esta función renal es más baja, es aún más importante tener en cuenta las recomendaciones para disminuir el potasio de los alimentos.

Cuando la función renal baja hasta un 15-10%, la cantidad de potasio aconsejada es la misma que la de una persona en hemodiálisis. Para las personas que están en diálisis se aconseja no tomar más de:

  • 2000 mg de potasio al día, si te dializas tres veces en semana.

  • 2500-3000 mg de potasio al día, si te dializas todos los días (diálisis peritoneal) o realizas hemodiálisis de al menos 5 sesiones.

 

La forma más importante de controlar el potasio en sangre es tomando poca cantidad del mismo. Puede serte muy útil el conocer qué alimentos tienen mucho y poco potasio. Algunos medicamentos pueden aumentar los niveles de potasio en sangre, suelen ser medicamentos que se usan con la finalidad de disminuir la tensión arterial a la vez que “protegen” a los riñones. Consulta a tu sanitario si estás tomando estos medicamentos, y si es así, controla tus niveles de potasio.

Todos los alimentos excepto el azúcar puro y el aceite tienen potasio en su composición, unos en mayor y otros en menor cantidad.

 

 

El Calcio

 

El calcio es un elemento necesario para la correcta formación del hueso y de los dientes. La leche y sus derivados (quesos, yogurt, …) son algunos de los alimentos ricos en calcio.

Cuando una persona tiene una enfermedad renal crónica, el calcio está alterado, y nos encontramos situaciones en las que está bajo o alto en la sangre. Cuando esto ocurre pueden aparecer complicaciones serias, al igual que ocurría con el fósforo, como la obstrucción de los vasos sanguíneos (calcificaciones vasculares), la afectación del corazón…y la muerte.

No se suele hablar de controlar el calcio con la alimentación, a no ser que sea una situación muy extrema, ya que, en general, los niveles de calcio se van a controlar con la medicación y si la persona ya está en diálisis, también con ésta.

Algunos de los medicamentos que sirven para disminuir el fósforo (quelantes del fósforo) aportan calcio al cuerpo, por eso no debes preocuparte de que tengas el calcio bajo en sangre. En algunas ocasiones los niveles de calcio están elevados, por eso también hay quelantes del fósforo sin calcio.

La leche y derivados contienen grandes cantidades de calcio. Los pescados, huevos, frutas, verduras y pan lo contienen en menor proporción y es menos absorbible. Los alimentos ricos en calcio suelen ser también ricos en fósforo. Si tienes una enfermedad renal crónica evita los alimentos llamados enriquecidos en calcio.

El Fósforo

 

El fósforo es un mineral que trabaja junto a otras sustancias, como el calcio y la vitamina D, en la formación de los huesos. El fósforo está en casi todos los alimentos que tomamos a diario. Los riñones son los encargados de eliminar el fósforo que sobra. Las personas que tienen una enfermedad renal crónica suelen tener los niveles de fósforo elevados en sangre (hiperfosforemia).

Estos niveles elevados de fósforo en sangre se relacionan con enfermedades serias, tales como la debilitación de los huesos, la obstrucción, poco a poco, de los vasos sanguíneos (es lo que se suele llamar calcificaciones vasculares), la afectación del corazón… pudiendo llegar a provocar la muerte. Al fósforo lo han llegado a llamar “El asesino silencioso”, porque muchas veces llega a provocar estas complicaciones sin que el enfermo note nada. Es uno de los nutrientes menos conocidos por las personas con enfermedad renal crónica, aunque esto está cambiando en los últimos años.

Etapa Enfermedad Renal Crónica Avanzada o Pre-diálisis y Etapa de Diálisis: la cantidad de fósforo aconsejada es de unos 600-1000 mg al día, dependiendo de la actividad física, masa muscular, edad y sexo.

Etapa de Trasplante: va a depender de la función de su riñón y de los resultados de la analítica. Consulta a tu sanitario para conoce cuál es la cantidad remendada para ti.

Casi todos los alimentos contienen fósforo. Una dieta normal suele aportar unos 1500 mg de fósforo al día. Esta cantidad es mucho mayor de la que hemos indicado como aconsejada en la enfermedad renal. Controlar la cantidad de fósforo que tomas con las comidas puede ser de gran ayuda para llegar a tener unos niveles normales, pero vas a necesitar también medicación para conseguirlo. Solamente con la dieta o solamente con la medicación no puedes controlar el fósforo, vas a necesitar de las dos, esto es muy importante.

Las fuentes de fósforo son todos los alimentos ricos en proteínas: carne, pescado, huevos, leche, cereales y legumbres. Debemos tener mucho cuidado con las comidas precocinadas, las vísceras, los derivados lácteos y los alimentos integrales, tienen un alto contenido en fósforo. En caso de tomar pescado, evita comerte la espina (ej: boquerones fritos).

Quelantes de fósforo

 

Esta medicación se llama captor de fósforo, funciona uniéndose al fósforo que tiene la comida, formando un compuesto que no es absorbible por el intestino, evitando así la absorción del fósforo. De esta forma pasa menos fósforo a la sangre.

Es muy importante tomar estos medicamentos durante las comidas o inmediatamente al final de las mismas, algunos hay que masticarlos muy bien, si los tomamos un rato antes o después de haber comido, no serán tan efectivos. Pregunta a tu profesional sanitario que medicación tomas para esto.

Trucos útiles

Cómo dar sabor a las comidas sin añadir sal

La reducción del sodio, y por lo tanto de la sal, es uno de los grandes caballos de batalla de muchas enfermedades, entre ellas la enfermedad renal crónica. Debemos tener en cuenta que al no utilizar sal vamos a ir descubriendo una mayor variedad de sabores que antes quedaban casi anulados por el sabor de la sal.

Aconsejamos que la reducción del consumo de sal se haga gradualmente y, sobre todo, te pedimos un poco de paciencia. Al principio es cuando más vamos a notar este cambio en el sabor, aunque poco a poco nos iremos acostumbrando a estos sabores. Para hacer este proceso más agradable te aconsejamos que utilices al cocinar:

  • Uso de aliños: aceite + ajo + perejil

  • Hortalizas de condimentación: apio, ajo, puerro, cebolla, tomate, zanahoria.

  • Hierbas aromáticas y especias: se pueden utilizar solas o como combinación de varias de ellas. Algunas de las más comunes son, perejil, laurel, romero, orégano, albahaca, nuez moscada, cominos, pimienta, pimentón, tomillo, menta…. todas combinan con los alimentos. Si la hierva aromática que vamos a utilizar es seca, aconsejamos que la añadas en los últimos minutos del guiso, de esta forma estaremos sacando más provecho a su sabor.

  • Aromatizar los aceites: puede sernos útiles en aceites que vamos a utilizar para aliñar ensalada, carne o pescado, para cocinar con ese aceite o bien para acompañar sobre un poco de pan en un aperitivo.

  • Macerar o infusionar los componentes aromáticos (hierbas aromáticas o especias) en el aceite durante 3 ó 4 semanas al menos. Ejemplo: poner en aceite un pimiento seco, unos dientes de ajo y una ramas de tomillo y dejarlos macerar durante aproximadamente un mes.

  • Calentar al baño maría el aceite junto con las especias o hierbas aromáticas a unos 60 grados durante 30 minutos. Ejemplo: 5 dientes de ajo y 1 ó 2 guindillas.

Cómo quitar potasio a los alimentos

Podemos quitar parte del potasio de los alimentos con:

Remojo y cambio del agua de remojo: Los alimentos una vez pelados y puestos en remojo en abundante agua empiezan a perder parte del potasio que contienen. Cuanto más horas estén en remojo y más pequeños sean los trozos de alimento, mayor superficie estará en contacto con el agua y, por tanto, mayor será la cantidad de potasio que eliminaremos. Si cambiamos el agua de remojo quitaremos más potasio. Debemos tener en cuenta que esta técnica permite eliminar algo de potasio, pero dependiendo del alimento se perderá más o menos potasio.

Hervido: Este es uno de los trucos más efectivos para quitar potasio de los alimentos. Cuando hervimos un alimento estamos quitándole potasio, pero debemos saber que este potasio se pasa al agua del hervido. Ten cuidado y evita tomar esa agua o caldo, ahí hay mucho potasio.

Recomendamos que a los 10-15 minutos de estar hirviendo el alimento cambiemos el agua hirviendo por otra nueva, limpia.

Para evitar que el alimento que estamos cocinando se nos quede con una textura poco agradable (algo endurecido), recomendamos que cuando le cambiemos el agua del hervido no le añadamos agua fría. Para esto aconsejamos tener preparada una segunda olla con agua hirviendo y cuando saquemos el alimento del primer agua lo introduzcamos rápidamente en la segunda olla, que ya estará hirviendo, dónde acabará de cocinarse con todo el aliño necesario.

La eliminación de potasio será aún mayor si partimos desde agua fría en el primer hervor.

Alimentos congelados: los alimentos congelados (ej: verduras y hortalizas) tienen menos potasio que los productos frescos, además de conservar muchas de las propiedades beneficiosas del producto fresco.

Alimentos en conserva: están mucho tiempo en contacto con un líquido, por lo que tienen menos potasio. Siempre debemos desechar el líquido de la conserva, ahí hay mucho potasio.

En algunas ocasiones llegamos a aconsejar el lavar muy bien el alimento, incluso ponerlo en remojo o darle un pequeño hervor.

Cuantos más trucos utilicemos, mayor cantidad de potasio quitaremos.

Tengo la boca seca todo el día, como puedo evitarlo

Debido a la perdida de la función de los riñones para eliminar el exceso de líquido a través de la orina, en la fase de diálisis uno de los puntos más importantes de la dieta es la restricción en la ingesta de líquidos. Las recomendaciones actuales nos dicen que la cantidad de líquido que podemos ingerir es la siguiente:

Hemodiálisis: Volumen de orina + 500-700 ml. En caso de ausencia total de orina se permiten 1000 ml/día

 

Diálisis peritoneal: al tratarse de un tipo de diálisis diaria hay menos restricciones, por lo que hay que Individualizar según el balance de líquidos.

 

Cómo disminuir la sensación de sed

  • Beber sólo cuando se tiene sed y hacerlo en vaso pequeño.

  • No beber como hábito.

  • Tomar todas las medicinas con los líquidos de las comidas y no con más agua.

  • Usar rodajas de limón para estimular la salivación y humedecer la boca.

  • Añadir unas gotas de vinagre en el agua.

  • Masticar chicle sin azúcar.

  • Preparar hielo añadiendo unas gotas de limón antes de congelarlo.

  • Congelar pedacitos de fruta.

  • Reducir los refrescos tipo cola, naranjada,etc. porque aumentan la sensación de sed. Sustituirlos por té frío o limonada casera, alivian mejor la sed.

  • Mantenerse ocupado, de esta manera no pensará tanto en la sensación de sed.

 

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